Hace tanto que no escribo, y bueno, al parecer, se está haciendo costumbre iniciar así, diciendo que hace mucho que no escribo.
En fin, si algo he aprendido hasta el día de hoy es que el tiempo es efímero.
Han pasado un buen de cosas.
He estado en mil lugares distintos sentada en mi mismo sillón morado. Es posible. Lo es.
Estoy muy contenta conmigo. He podido darme cuenta de lo mucho que puedo llegar a sentir. Sí señores, soy humana. He llorado, ríos, dirían los de Maná. He carcajeado hasta casi casi hacerme pipí en mis bragas. Me he enojado hasta quedarme por segundos ciega, he escuchado todos los sonidos. He vivido tanto estos últimos días, este último mes, me alegra, de verdad me alegra.
Disfrutaré más de la vida.
Hay mucho que agradecer.
Posdata: mi gata ha muerto.












